La ciudad de Guanajuato amaneció este viernes cubierta de colores, aromas y tradición con la celebración del Día de las Flores y el Viernes de Dolores, una de las festividades más emblemáticas de la capital del estado. Desde temprana hora, calles y plazas del Centro Histórico se llenaron de vida con la presencia de locales y visitantes que acudieron a ser parte de esta celebración centenaria.
Encabezando los festejos, la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo, acompañada por el presidente del DIF Estatal, Juan Carlos Montesinos Carranza, participó activamente en las actividades tradicionales. En el Jardín de la Unión, ambos realizaron la entrega de flores a las y los asistentes, en un gesto simbólico que representa la vida, la alegría y la convivencia comunitaria.
Más tarde, en las escalinatas del Teatro Juárez, la mandataria estatal continuó con la celebración al repartir nieve a guanajuatenses y turistas que recorrían el primer cuadro de la ciudad, reforzando así el carácter cercano y festivo de esta tradición. En el evento también se contó con la participación de integrantes del Gabinete Legal y Ampliado, así como de la presidenta municipal de Guanajuato, Samantha Smith Gutiérrez.
El Día de las Flores tiene sus raíces en el siglo XIX, con registros formales hacia 1885. Su origen se vincula con la instalación de altares dedicados a la Virgen de los Dolores en casas, templos y antiguas minas. Los mineros adoptaron a esta advocación mariana como su patrona, buscando consuelo y protección frente a los constantes riesgos de su labor.
Estos altares, conocidos como “Altares de Dolores”, destacan por su riqueza simbólica. Son decorados con flores, veladoras, papel picado, semillas germinadas, frutas como naranjas y diversos elementos que evocan tanto el dolor como la esperanza. Entre los elementos más representativos se encuentra el agua fresca de sabores, conocida como “lágrimas de la Virgen”, que simboliza el llanto de María y se ofrece a quienes visitan los altares.
Asimismo, es tradición obsequiar nieves, paletas o helados como muestra de hospitalidad, una práctica que con el tiempo se ha convertido en uno de los rasgos más entrañables de la festividad.
Durante toda la jornada, el Centro Histórico se transformó en un corredor cultural y comercial, con puestos de flores naturales y de papel, cascarones de huevo decorados, artesanías y dulces típicos que atrajeron la atención de cientos de visitantes.
Más allá de su carácter religioso, regalar flores se ha consolidado como una ofrenda simbólica que representa la vida y la alegría, generando un contraste significativo con la solemnidad del Viernes de Dolores.
Hoy en día, esta festividad no solo se mantiene viva, sino que se ha fortalecido como un emblema de Guanajuato Capital y un importante atractivo turístico que marca el inicio de la temporada vacacional de Semana Santa, consolidando a la ciudad como un referente cultural y tradicional en México.












