La cultura de Guanajuato cruzó fronteras estatales para hacerse presente en uno de los encuentros más importantes dedicados a las tradiciones mexicanas. Con música, danza, teatro, artesanías, gastronomía y ofrendas, la entidad inauguró su participación como invitada especial en la XX edición del Festival de Tradiciones de Vida y Muerte de Xcaret, en Quintana Roo.
La gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo encabezó la ceremonia inaugural, acompañada de autoridades quintanarroenses, representantes de Grupo Xcaret y artistas guanajuatenses, en una celebración que durante dos décadas ha convertido al parque temático en un escaparate de las costumbres y expresiones culturales de México.
Para esta edición, Guanajuato desplegó una importante representación artística integrada por 127 participantes, quienes ofrecerán 78 funciones, tres talleres y cinco altares e instalaciones. La intención es mostrar a los visitantes nacionales y extranjeros la diversidad de las manifestaciones culturales que distinguen a sus comunidades.
Durante su mensaje, Libia Dennise destacó que el Día de Muertos representa mucho más que una tradición: es una forma de mantener presente a quienes ya partieron, transmitir la historia familiar y fortalecer los vínculos entre generaciones.
La mandataria también resaltó los lazos que unen a Guanajuato con Quintana Roo, pese a la distancia geográfica, al compartir valores como la convivencia familiar, la hospitalidad y el orgullo por las raíces culturales.
Asimismo, invitó a los asistentes a conocer el talento de los artistas, artesanos, cocineras tradicionales y productores guanajuatenses que llevaron hasta Xcaret una muestra de los conocimientos y costumbres que dan identidad al estado.
La programación contempla un recorrido por distintas disciplinas artísticas. Entre las presentaciones destacan los espectáculos de la Compañía de Danza Experimental Lola Lince, los tradicionales Entremeses Cervantinos y las actuaciones del Ballet Folklórico de la Universidad de Guanajuato.
Los sonidos de la entidad también tienen un lugar especial con el huapango arribeño de la Sierra Gorda, interpretado por Las Palomitas Serranas, así como la participación de la Estudiantina de la Universidad de Guanajuato, que comparte con el público parte de la tradición musical del estado.
En el apartado visual, los visitantes pueden admirar cinco altares e instalaciones que evocan la historia y las raíces de Guanajuato, entre ellas una propuesta inspirada en sus emblemáticos túneles y otra que retoma elementos de la cultura prehispánica de Chupícuaro.
El arte popular también luce con piezas de cerámica de Gorky González y una obra monumental dedicada al maestro Don Shinda, como reconocimiento a la creatividad y al legado de los artesanos guanajuatenses.
La experiencia cultural se complementa con una muestra gastronómica y talleres en los que niñas, niños y adultos pueden acercarse a técnicas tradicionales como la cartonería contemporánea, la elaboración de las conocidas Lupitas, juguetes artesanales y sellos inspirados en la cultura Chupícuaro.
Uno de los espacios está dedicado a la cera escamada, actividad impartida por el maestro Ramón Ramírez López, quien comparte con los más pequeños los conocimientos de este oficio mediante la elaboración de sus propias piezas.
La inauguración también estuvo marcada por un ritual tradicional maya encabezado por don Mauro Yamah Ek, sacerdote y dignatario del centro ceremonial de Tixcacal Guardia, quien dio inicio a las actividades con una ceremonia que simbolizó el encuentro entre las tradiciones de Guanajuato y la cosmovisión maya de Quintana Roo.
Representantes de Grupo Xcaret destacaron que, a lo largo de sus 20 ediciones, el Festival de Vida y Muerte ha reunido a más de 700 comunidades de diferentes regiones de México y recibido cerca de un millón de visitantes.
Con el tradicional corte de listón encabezado por la gobernadora y representantes de Grupo Xcaret, quedó formalmente inaugurada esta edición, que se desarrolla del 30 de octubre al 2 de noviembre en Parque Xcaret.
De esta manera, Guanajuato aprovecha el escaparate internacional para proyectar el trabajo de sus creadores y preservar las tradiciones que han pasado de generación en generación, demostrando que detrás de cada ofrenda, canción, danza y pieza artesanal permanece viva la historia de sus pueblos.














